Puente Nuevo

 Hacía mucho tiempo que no navegábamos por Puente Nuevo.
En los últimos años sobrevuela sobre este embalse cierta sensación de decrepitud, de no estar viviendo sus mejores momentos, y esa impresión nos fue envolviendo nada más adentrarnos por el desvío de la Térmica: nos fuimos encontrando con la Central de Puente Nuevo en desuso, las viviendas abandonadas y el Club de Vela cerrado con decenas de barcos y el embarcadero varados a centenares de metros de la orilla. Por si fuera poco, el pantano se encuentra a poco más del 20% de su capacidad, lo que en la práctica supone que la lámina de agua se sitúa 16 metros por debajo del máximo (normal) del embalse, los árboles se han retirado de las riberas, afloran estructuras habitualmente inundadas y la tierra seca ha colonizado el suelo bajo puentes que han dejado de tener un arroyo que salvar.
Con este oscuro panorama echamos los kayaks al agua, entre la presa y la Térmica, y nos dirigimos hacia el noroeste, pero muy pronto los aguas plácidas del Guadiato nos condujeron hasta todos los elementos positivos que convierten esta travesía en imprescindible. El río discurre encajonado entre sierras, lomas, cerros y collados alfombrados de pinos y encinas y, entre ellos, se adivinan los cauces de los arroyos que garantizan nuevos aportes con las primeras lluvias. En el cielo, garzas, anátidas y rapaces; en el agua, la carpa, el percasol y el blackbass. La mejor compañía en el mejor escenario.
Navegamos hasta la cala en la que el río recibe al arroyo del Algarrobillo, allí hicimos la parada del baño y el bocadillo y desde allí emprendimos el camino de regreso: los poco más de seis kilómetros que nos separaban del punto de embarque.
Incluso en las circunstancias más adversas, no se puede dejar de navegar por Puente Nuevo.

Hay algunas fotos de la travesía en este enlace.

PS. Hace algunas semanas, EDP (Energias de Portugal) anunció la recuperación de la antigua central térmica, con una de instalación 50 megavatios de fotovoltaica flotante (en el embalse), una planta fotovoltaica terrestre seis veces más potente, una planta de biomasa y un proyecto industrial (relacionado con la producción de cobre), una inversión de más de 400 millones y la creación de más de un millar de puestos de trabajo. Buenas noticias para el resurgimiento del Guadiato y de Puente Nuevo.

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