Travesía por el Guadiato

Hasta hace apenas unos meses, el río Guadiato recorría los alrededores de Trassierra (con más o menos caudal, según la estación) hasta perderse en el embalse de La Breña. Hoy, con la nueva presa -y el pantano al 88% de su capacidad-, buena parte de lo que fue este último tramo del Valle del Guadiato se encuentra bajo las aguas.
 
Embarcamos junto al puente de Los Boquerones, donde ahora el río ya es pantano y, para poder avanzar, nos vimos obligados a ir sorteando los troncos (e incluso las copas) de los álamos, los pinos y los eucaliptos a los que sorprendió la represa, y parecen emerger de las ya turbias y remansadas aguas.
 
 
Tuvimos que palear más de cuatro kilómetros hasta alcanzar un cauce algo más ancho (aunque los árboles seguían delatando el curso primitivo del río).
Poco después, encontramos la desembocadura del río Guadatillo, y nos adentramos por el afluente para recordar cómo era este valle antes de la construcción de la nueva presa. El Guadiatillo nos lo premió devolviéndonos una imagen de río estrecho, de aguas frescas y cristalinas, saltando entre rocas.
 
 
 
La lluvia de los últimos días hizo que prácticamente todos los acuíferos nos fueran alegrando el camino con su aporte de aguas, a modo de pequeñas cascadas.
El Guadiato ha dejado de ser río para ser pantano. Suerte que aún quedan espacios para recordarlo.

 

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